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Violeta-bailaora: María Távora Alfredo-bailaor: El Mistela Cantaora: Ana Real Cantaor: José Ángel Carmona Guitarras: Manuel Barraquero y Miguel Aragón Baile rítmico en la fiesta: Juan Romero Bailarina: Carolina Morales Máscaras: Juanjo Díaz, Viridiana Ramírez Zancudo-actor: Francisco Torres Extras: Antonio Rodríguez, Manuel González Iluminación: Diego Cousido Sonido: Myriam Riggott Coordinación-Regiduría: David Rial Utillería: Fernando Merino Escenario: Andrés Niebla Sastra: Puchi Naranjo Arreglos musicales sobre extractos de La Traviata de Verdi: Francesco Manna Coreografía de la danza clásica: Trinidad Sevillano Coreografía de los bailes flamencos con guitarras: El Mistela Coreografía de los bailes flamencos con arreglos musicales sobre extractos de La Traviata de Verdi: Salvador Távora Vestuario y complementos: Carmen de Giles Realización de elementos mecánicos: Talleres Hermanos Vega Asistente a la dirección: Inmaculada Jiménez Coordinación general y producción: Lilyane Drillon
Las relaciones del flamenco, del dolor y la sensibilidad sonora de los cantaores, con el ámbito cultural del mundo nocturno y de la prostitución, tuvo desde la época de los cafés cantantes o los tablaos una fuerte influencia en la inspiración letrista y estilística de los profesionales del gremio. De tal manera se manifestaron estas relaciones en el fandango, cante desvalorado más tarde por los flamencólogos, que su libertad creativa sin modelos condicionantes de la nefasta pureza hizo que cada barrio sevillano, granaíno, onubense, malagueño, almeriense, jienense, cordobés o gaditano estuviese emblematizado en un cantaor, en un estilo. Al poner en escena un tema tan universal operísticamente como La Traviata, que arranca su dolor temático y musical de la figura de una guapa, pobre y enferma mujer callejera de la periferia parisina, Marie Duplessis, que se erige, merced a sus dotes de seducción remunerada, en una de las damas más admiradas y rechazadas por la burguesía francesa, he sentido la necesidad de contar, hacer sentir, esta historia desde ese universo que viví en mi niñez, donde la personalidad triste y conmovedora de cantaores y mujeres de la vida llenaba de poesía un espacio humanamente entrañable y, aparentemente, insensible y despreciable en los círculos cultos de la pequeña burguesía andaluza. Flamenco para La Traviata es una llamada a la conciencia histórica acerca del valor poético del fandango desgarrado, como crónica oscura de la realidad popular del cante y como noticia estremecedora de la generosidad del oficio más viejo del mundo: el de las prostitutas, el de las “traviata” (extraviadas) de cualquier lugar del mundo. Salvador Távora ESTRENO EN LA CAM Viernes, 5 de octubre, a las 21:00 h. Teatro Buero Vallejo (Alcorcón) Sábado, 6 de octubre, a las 20:00 h. Teatro García Lorca (Getafe)
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