Reparto (por orden alfabético): Fidel Almansa, Jorge Calvo, Lola Casamayor, Lara Grube, José Luis Patiño, Juan Ribó, Antonio Zabálburu
Coreografía: Marta Gómez
Vestuario: Ana Rodrigo
Música: Luis Miguel Cobo
Iluminación: Juan Gómez Cornejo
Escenografía: Andrea D’Odorico
Ayudante de dirección: Luis Luque
Asistente de sonido: Ignacio Ruiz Maeso
Asistente de dirección: Eduardo del Olmo
Ayudante de escenografía: Marisa de Laiglesia
Fotografías: Jesús Ugalde
Diseño gráfico: Vicente A. Serrano, Esperanza Santos
Realización de escenografía: Odeón Decorados
Realización de vestuario: Cornejo
Transporte: Transdecor, S.A.
Gerencia: José María Ureta
Prensa y comunicación: Nico García
Ayudante de producción: Sara Fernández
Producción: Andrea D’Odorico
Distribución: Producciones Faraute. S.L
Tantas voces… es un espectáculo conformado por algunas de las vidas nacidas en los cuentos y en las piezas teatrales de Pirandello. Se trata de una selección de las obras más conocidas y apreciadas por la crítica literaria:
Tengo tantas cosas que contarle…; La casa de Granella; El hombre de la flor en la boca; Limones de Sicilia; El certificado; y Alguien ha muerto en el hotel. Casi cuarenta personajes, interpretados por siete versátiles actores, que conforman un mosaico de la Italia de principios del siglo XX en el que aparecen la Roma burguesa y artística, el Palermo portuario y céntrico, la Sicilia rural del interior, las cerradas capitales de provincia, estaciones de tren, hoteles, calles ruidosas, la soledad de las habitaciones, las mansiones vacías del campo, la música popular, los objetos, el teclado de un piano, el silencio… la vida, los días. Voces, voces… tantas voces…
Juan C. Plaza-Asperilla
Es una suerte poder acercarse a
Pirandello. Un privilegio asomarse a un mundo feroz desde la intuición, la imaginación y la libertad… jugar a ser uno, a ser miles y a no ser nadie… Cuestionarse la vida desde sus múltiples formas, ángulos, contradicciones. Dar voz al vértigo de preguntas que sugieren estos fragmentos desazonados. Asomarse a la injusticia y debatir sobre ello. Replantearse con cierto humor ácido los valores morales y éticos de una sociedad. Interrogarnos sobre el rechazo. Aclarar lo que nos une… El misterio del ser. La multiplicación de la personalidad según las mil posibilidades de ser que se esconden en cada uno de nosotros. El pellizco del reflejo del espejo… La búsqueda trágica y cómica que supone ser o dejar de ser para uno y para los demás. Plantearse la muerte con rabia, perder el disfrute de los detalles presentes. Tratar la relación enigmática entre el ser humano con la naturaleza. La curiosidad que propone el cosmos, el más allá, el infinito, lo desconocido… Ideas profundas que se activan desde situaciones originales, y a la vez, fáciles de reconocer. El miedo y el deseo de vivir.