Elche, 1994Formando parte del Festival de Teatro Medieval, que se celebra cada dos años en la ciudad alicantina, durante los días 28 de octubre a 1 de noviembre, de 1994, celebramos el que podemos considerar I Foro Ibn Arabí, con el título de Convivencia cultural y religiosa. Señalemos que correspondiéndole al director del IITM la programación global del Festival, los espectáculos elegidos, así como una serie de actividades complementarias, respondían también a los fines del Simposium. Recordaré simplemente que el Programa estaba dividido entres partes, dedicada cada una de ellas a los judíos, a los cristianos y a los musulmanes. Así, cabía escuchar el concierto del grupo Bustan Abraham, de Israel, o el concierto de canciones sefardíes de Rosa Zaragoza; un concierto de música árabe clásica, por el trío Zyriab, el espectáculo "Macama viva", que unía la Orquesta Andalusí de Tetúan con un grupo flamenco de Granada, y la versión de "El collar de la paloma", de Ibn Hazm (Córdoba, 994-1063); y, como expresión de la cultura católica medieval, el oratorio "Devotione et Festa de Sancto Petro Confessore", por el coro Micrologus y la Schola Cantorum san Sisto, de Italia, una versión de "Mio Cid", y, en la cumbre, "La Festa o Misteri d'Elx" en la iglesia de Santa María. Es decir que, sin vulnerar la condición lúdica de la Fiesta, la ciudadanía de Elche estuvo invitada durante varios días a recordar una antigua convivencia, a menudo negada por las "relecturas" católicas del medievo, que intentamos evocar, utilizando incluso como escenarios los barrios - lo que queda de ellos - que un día estuvieron vinculados a las distintas comunidades. El texto de la convocatoria del Simposium decía: El planteamiento del Festival de Elche 94, concebido como un Encuentro de las Tres Culturas mediterráneas que compartieron el medievo peninsular, solicitaba unas Mesas Redondas dedicadas al debate y a la reflexión. A esta exigencia responde la organización de un Simposium, en colaboración con el Instituto Internacional del Teatro del Mediterráneo, Fundación que lleva años haciendo del diálogo cultural un elemento de reconciliación y de convivencia. Nuestra propuesta se centra en dos puntos que consideramos de renovada actualidad: el de las identidades culturales y el de los conflictos religiosos. Temas ambos susceptibles de interpretación y de soluciones opuestas, fluctuando, con aparente coherencia, entre la afirmación de la libertad y su negación, entre la defensa de una pluralidad enriquecedora y la idea de que las culturas y las religiones se afirman a través de la negación de las ajenas. El Simposio está - dentro de la brevedad impuesta por el calendario del Festival -articulado en cuatro puntos: el Pregón de la Festa - que subrayará el carácter multicultural de la cita -, la reiterada afirmación del principio de convivencia, y dos Mesas Redondas, una centrada en la convivencia cultural y otra en la tolerancia y el respeto entre los credos religiosos. En cuanto a los participantes, contamos con un núcleo de personas inscritas en las Tres Culturas, procedentes de la literatura , las artes, la investigación histórica, la política y la teología, a fin de que la ejemplificación de la pluralidad y del respeto recíproco empiece en su propio debate. Con este Simposio nos sumamos a un Programa de colaboración -bajo el auspicio del Instituto Internacional del Teatro del Mediterráneo -, con las ciudades de L'Aquila y Palermo, donde, bajo la advocación del Papa Celestino V y del Emperador Federico II, se están realizando manifestaciones de carácter civil y teatral, encaminadas, como nuestro Festival, a defender los valores de la convivencia y la libertad. Conservamos textos de varias de las intervenciones en el Simposio (que se publican en el libro dedicado al Foro), donde tuvo un especial relieve la participación del amplio grupo, de autoridades y artistas, llegado de L'Aquila. Grupo presidido por la fraternidad del movimiento celestiniano, mal entendido en Elche y por algún que otro corresponsal de los periódicos de Madrid, que pensaron que la atención al Papa Celestino V, que fue luego santificado, se debía al turbio propósito de recomendarle al Papa Juan Pablo la dimisión - por entonces, estaba ya muy enfermo -. tal y como había hecho el ejemplar pontífice italiano, no se sabe muy bien si de propia voluntad o forzado por quienes no querían una iglesia tan desinteresada de las cuestiones temporales. El caso es que, contra lo previsto, la invitación a los artistas aquilianos, que llegaron llenos de entusiasmo, tuvo sus problemas y que incluso su maravilloso oratorio medieval dedicado a la memoria de Celestino V no pudieron interpretarlo en la Iglesia de Santa María, lugar donde, al menos en los Festivales anteriores, además del Misteri, se habían ofrecido una serie de conciertos. Así, inesperadamente, siete siglos después, el entonces Obispo de Elche tuvo ocasión de rememorar, con inusitada convicción, el mismo conflicto que condujo un día al monje Celestino a promulgar la Bula del Perdón - que sustituía el precio de la bula por el paso bajo el Arco de la Iglesia de L'Aquila , con ánimo de contrición - y, más tarde, a abdicar para volver a su humilde vida de monje. Entre los participantes en el Simposio, además del equipo de L'Aquila, que encabezaba Federico Fiorenza, tuvimos a Moshe Shaul, sefardí, director de la revista "Aquí Jerusalem", al palestino Mahmud Shob, a Enrique Miret Magdalena, al Padre Quirino Salomone, a Samuel Toledano, presidente de la más importante asociación hebrea de España, al profesor Joaquín Azagra, al escritor argelino, amenazado por los integristas y ya exiliado en Francia, Benamar Mediene, al Director de la Escuela de Estudios andalusies y moriscos de Túnez, Abdejelil Temini, a Adolfo Marsillach, que había compartido con el grupo Sema la presentación del recital Música y versos de las tres culturas.....
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